Peinados (y otros consejos) para dejar crecer el flequillo

 

Nos encontramos ante un problema (casi) más complicado que calcular una hipotenusa, y que nos ha ayudado a resolver la estilista Noelia Jiménez, contándonos no sólo cómo sobrevivir al lento proceso de crecimiento, sino también los mejores peinados para disimularlo e incluso el tipo de flequillo con el que se notará menos.

El flequillo más fácil de gestionar

Al igual que hay ciertos tipos de flequillo que son más fáciles de conservar intactos que otros, lo mismo ocurre cuando se trata de dejar que crezca hasta que se convierta en parte unificada de nuestro cabello. De hecho, el más sencillo de cuidar y el que crece con menos problemas resulta ser el mismo: “el flequillo más fácil de mantener es uno largo, abierto y algo desfilado en las puntas. Siempre debe ser más corto en la parte central (diagonales y cóncavos). Es muy cómodo a la hora de dejarlo crecer”, explica Noelia. Por el contrario, afirma que efectivamente “los más difíciles son los flequillos cortos, sobre todo cuando los llevamos por encima de las cejas, ya que te estorbará más a la vista”.

Sobre los pasos por los que pasarán estos mechones hasta mimetizarse del todo con tu cabello, Noelia nos dice a modo de esperanza “no desesperes, el flequillo crece bastante rápido”, mientras nos desgrana cada alto en el camino. “En primer lugar, debes dejarlo crecer hasta que pasen las cejas, éste comenzará a molestarte bastante la visión. Una vez llegue a la nariz, ya tendrás la mitad del camino hecho y la melena comenzará a tener más forma”. ¿Y la línea de meta? “El objetivo es la barbilla, para poder integrarlo completamente en tu cabello”, remata. 

Los peinados a los que aferrarte

Noelia nos confirma que no hay ningún corte de pelo con el que podamos salvar el proceso de crecimiento del flequillo, pero sí existen multitud de peinadoshíper sencillos con los que pasar muy dignamente ese tiempo de ni sí, ni no. La estilista nos recomienda varios que funcionarán fe-no-me-nal:

#1. Un clásico: ponlo de lado. “Cuando el flequillo comienza a crecer y ha superado la parte de los ojos, es el momento de darle forma y colocarlo del lado con el que más a gusto te sientas y te quede más natural”.

#2. Los pasadores son tus mejores aliados. “Las horquillas son perfectas para ese momento, sé creativa. Recoge el flequillo creando un efecto wet en la parte superior, dejando que el resto se fusione con el pelo restante”.

#3. Un recogido muy cool. “Puedes humedecer el pelo y peinarlo hacia atrás, creando un efecto wet y terminando en una cola de caballo con ligeras ondas”.

#4. Sube el volumen. “Podemos darle volumen al flequillo y convertirlo en tupé, creando después una armonía con el resto de nuestro peinado, según tu estilo”.

#5. El moño cómodo. “Un recogido top knot es ideal para cualquier momento, dejando caer los mechones que no sean lo suficientemente largos para el peinado”.

#6. Disimúlalo y que se convierta en un look en sí mismo. “Deja una raya lateral y dirige el movimiento del cabello hacia esa misma dirección. De esta manera, podrás peinar el flequillo y que parezca parte del peinado”.

#7. La herramienta comodín: el rizador. “Cuando el cabello está entre una etapa y otra, es conveniente usar rizadores para crear movimiento y disimular longitudes distintas”.

Otros trucos para hacerte la vida más fácil

Si todas las opciones de peinados que tienes no te parecen suficientes, Noelia nos da otras claves que podemos aplicar al cabello para disimular la transición. “Una excelente solución son los flequillos postizos, que ayudan a cubrir la necesidad de éste en la parte frontal hasta que tu flequillo crezca. Tenemos extensiones de clip en multitud de variedades, de largo, color y modelos, se camuflan perfectamente, aportando volumen y longitud”, explica. Pero si crees que te verías rara o que, simplemente no son para ti, siempre hay un plan B: “otra opción son las diademas, si no quieres complicarte con postizos ponte una y elimina el flequillo de tus ojos”.

¿Quién dijo drama?

 

Leer el artículo completo 

Fuente: www.vogue.es